La salud mental se ve influida por los determinantes sociales de los cuales a pesar de que existen factores biológicos y del comportamiento, los principales tienen que ver con la desventaja socioeconómica, violencia, discriminación social y cultural.
Intermediarios:
-Alimentación deficiente y no balanceada.
-Abuso de sustancias nocivas como alcohol, drogas, etc.
-Embarazos adolescentes
Estructurales:
-LLa pobreza implica la carencia de los servicios básicos y el acceso limitado a los servicios repercuten en las condiciones de vida de las personas, lo cual llevar a vivir en ambientes caóticos que generan estrés, ansiedad y depresión.
-EEl desempleo: Las personas que no cuentan con una seguridad laboral tienden a presentar síntomas depresivos.
-EEl bajo nivel de educación limita el acceso a la información y a distintos servicios de salud que aumentan la vulnerabilidad e inseguridad.
-EEl poco apoyo gubernamental de acuerdo con el gasto público destinado para la salud mental.
Por su parte, con el objeto de ofrecer mejoras e impulsar el fortalecimiento de la salud pública en Cuba, Linares Pérez (2015) propone, entre otras ideas, fortalecer el entendimiento del enfoque de género en salud y su aplicación en todos los ámbitos. Al respecto, sostiene que es preciso reconocer la diferencias entre la mujer y el hombre, tener presente la influencia de las estructuras biológicas, sociales y culturales a fin de definir los riesgos en la salud y desarrollar políticas y programas que permitan alcanzar la equidad de género.
En ese sentido y retomando a ambos autores, podemos concluir que, toda vez que la situación de desigualdad de género que se reconoce en Cuba también persiste en la población mexicana, abrir debates al respecto en nuestro país es igual de urgente, ya que representa un paso importante para establecer prácticas en el ámbito privado y social, así como políticas públicas que nos acerquen a la equidad de género.

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