Perspectiva de género

Carecer de salud mental, si bien no distingue entre mujeres y hombres, existen factores que podemos considerar y analizar desde la perspectiva de género.

Pero ¿qué significa abordar la salud con perspectiva de género? Para Castañeda (2007) El enfoque de género sustenta que una de las dimensiones de la desigualdad social es la relación entre mujeres y hombres, junto a otras como la clase social, etnia, región de residencia. Todo lo cual está en dependencia de las circunstancias históricas, el lugar y el momento que se trate, y por ello, la utilización de este enfoque enriquece los marcos explicativos del proceso salud-enfermedad.

Entonces, es necesario considerar la salud, como un bienestar físico, mental y social óptimo (y no solo como la ausencia de enfermedades), y los procesos que propician o dificultan este proceso, considerando que los hombres y las mujeres no están expuestos a los mismos procesos. En el caso de la salud mental, es necesario considerar que las mujeres viven también otros procesos que las distinguen en gran medida de las condiciones de los hombres.

Mujeres

La salud mental de las mujeres puede verse afectada debido a la discriminación y desigualdades de género, por lo que son más propensas a sufrir depresión, ansiedad y trastornos alimenticios.

La desigualdad de género es una carga que como sociedad hemos venido arrastrando a lo largo de generaciones, el patriarcado permea cada uno de los aspectos de nuestras vidas (incluso durante la gestación).

Las imposiciones sobre las mujeres afectan su vida en lo más profundo, los mandatos sobre el cuerpo perfecto, el peso perfecto, los comportamientos perfectos, la maternidad y otros aspectos han dañado en lo más profundo la salud mental de las mujeres a lo largo de la historia.

Situaciones como la falta de estudios clínicos o investigaciones sobre el comportamiento de ciertas enfermedades (o incluso todas) realizados en mujeres, donde además vemos que la propia carga hormonal produce una reacción diferente en los cuerpos de las mujeres. La construcción social sobre la salud de las mujeres incluso se ha basado en minimizar y ridiculizar estos procesos "las achacosas" "las que están en sus días", sin ver cuán comprometido está el tema y lo seguirá estando mientras no se aborde con perspectiva de género.

Los principales factores que hacen a la mujer más vulnerable son:

·         Dedicarse únicamente a las labores del hogar y tener pocos espacios propios y de recreación.

·         Depender de sus esposos.

·         Sentirse responsables de mantener un ambiente armónico en su familia.

·         Carecer de apoyo emocional.

·         Ser víctimas de violencia física, psicológica y sexual.

·         Tener doble jornada: laboral y responsabilidades del hogar y familia.

·         Querer cumplir con estereotipos que impone la sociedad.

Al respecto,  Shoshana Berenzon et al. (2014), explica que las principales causas de los malestares emocionales reportados por las mujeres que acuden a centros de atención primaria en la Ciudad de México, están relacionados con la falta de recursos económicos, violencia intrafamiliar, violencia y abuso sexual y problemas con las hijas e hijos; sin embargo, también expone que estas mujeres prefieren no hablar de dichos problemas por vergüenza o medio a ser juzgadas, y que además el personal de salud tiende a minimizar los síntomas que presentan o a no detectarlos.

Por otra parte, es importante destacar los sesgos en las investigaciones acerca de las mujeres y la salud mental; al respecto, resultan importantes las aportaciones de Nancy Russo (2014), quien destaca diferentes problemas metodológicos en investigaciones relacionadas con las implicaciones mentales del aborto y la maternidad no deseada, entre los que se encuentran sesgos sisemáticos en la selección de grupos, toda vez que dichos estudios han sido realizados en países desarrollados, donde los casos de aborto son mínimos, en comparación con países de América Latina y África, donde los abortos se practican en condiciones de inseguridad e ilegalidad, además de que las mujeres tienen menor acceso a la anticoncepción. A través de estos estudios se ha asumido erróneamente que tener un aborto representa una amenaza mayor para la salud mental de las mujeres, en comparación con la maternidad no deseada, con la finalidad de estigmatizar una vez más el aborto y justificar las restricciones en su realización.

Hombres

Los estereotipos y roles de género también afectan la salud emocional de los hombres, lo que los lleva a presentar mayor incidencia en el consumo de sustancias nocivas, escondiendo algún malestar emocional atrás de las adicciones, riesgos y comportamientos de violencia. Algunos de los estereotipos llevan a presentar lo siguiente:

·         No buscan ayuda al sentir algún malestar emocional por vergüenza. 

·   Se les enseña a que ellos deben resolver sus problemas y no se ven bien externando sus sentimientos.

·         Necesidad de reconocimiento social.

·         Estar en constante competencia y demostración de su hombría.

·         Barreras culturales para enfrentar las pérdidas, derrotas y vulnerabilidades.

·         El uso de la violencia para solucionar conflictos.

·         Pensar que las mujeres deben estar a su disposición.

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